Primer Encuentro Ecofeminista. De muchas formas distintas seguiremos juntas

Somos mujeres jóvenes y adultas, indígenas y mestizas, de territorios rurales y urbanos, nacidas dentro y fuera, de estas tierras conocidas como Costa Rica. Algunas nos definimos como ecologistas o como feministas, otras no nos definimos por esos conceptos. Somos mujeres diversas, que nos encontramos en las luchas y los sueños que compartimos, por la justicia y la equidad para todas las formas de vida.

Nos reunimos en este Encuentro para informarnos, aprender y fortalecernos, para unir nuestras fuerzas, compartir saberes y experiencias, los lugares desde los que sostenemos la vida y la justicia social y ambiental de nuestros territorios. Somos mujeres nutriéndonos en las vivencias, para alimentar el mundo y mantener viva la esperanza en el cosmos. Juntas, nos atrevemos a caminar, aunque sea descalzas, y a seguir sonriendo, aunque a veces parezca que no hay motivos. Somos de la gente que cambia el mundo, no de quienes lo mantienen como está.

Por eso invocamos a nuestras ancestras, a todas las mujeres que estuvieron antes y a las que están con nosotras en energía: ellas están presentes en cada lucha compartida, en cada derecho que hemos ganado y que hoy disfrutamos. Por eso le decimos a todas las mujeres que la fuerza de la voluntad es mucho más poderosa que cualquier obstáculo. Todas somos maravillosas, y nunca es tarde para ser una mujer empoderada, una mujer salvaje. Desde la esencia de la vida y la convicción de existir, decidimos articularnos por la justicia para todas las personas y por la naturaleza.

Enfrentamos múltiples opresiones por sexo, género, edad, etnia, clase, condición migratoria, nivel educativo, entre otros motivos. También enfrentamos otras formas de discriminación e intimidación como la división sexista del trabajo y el aprendizaje, la desvalorización del trabajo del hogar y las tareas de cuidado, la manipulación opresiva y asistencialista por parte de instituciones religiosas, o políticas sexistas y misóginas.

Hay muchas formas en las que esta sociedad patriarcal trata de vernos, como un sexo débil, para limitar el acceso de las mujeres al poder real. Sin embargo, nuestros cuerpos representan la vida, al recuperarlo y sanarlo recuperamos el control y el poder sobre la vida. Como mujeres que somos, reclamamos el derecho de luchar por nuestros sueños y defender nuestros derechos, nuestros saberes relacionados con la tierra y la sanación. Sabemos que nunca se desvanecerán mientras sigamos compartiendolos y marchando, sin dejar de luchar.

En especial demandamos:
-Que se detengan los femicidios y la violencia sexual, física, emocional, psicológica, obstétrica… ¡Que se detengan todas las diferentes expresiones de la violencia hacia las mujeres! Así mismo, como mujeres activistas, rechazamos las intimidaciones y la persecución hacia nosotras y hacia cualquier persona que ejerce el derecho a la protesta, demandamos que se detenga la criminalización de este derecho.
-Que se detengan las políticas extractivistas y neocoloniales del gobierno actual y anteriores, que lesionan nuestro derecho a tener un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Llamamos a establecer moratorias y vigilancia activa sobre aquellas actividades extractivas que lesionan nuestro bienestar, deterioran la naturaleza y nuestra vida, justificadas dentro de la economía verde, como son: los transgénicos; las hidroeléctricas; el uso de agrovenenos; la expansión de la piña, la palma y otros monocultivos; la extracción indiscriminada de arena y piedra en ríos; la tala de árboles; las prácticas que llevan a la extinción de la diversidad de fauna y flora propia de nuestro país como la caza indiscriminada y la pesca de arrastre; la explotación turística desordenada; la contaminación y vertido de residuos en nuestras playas, campos y ciudades.
-Demandamos en especial la protección de los mantos acuíferos y que se detenga la explotación y contaminación de ríos, humedales, playas y esteros, pues estamos enfrentando problemas de desabastecimiento de agua en comunidades, así como sequía de manglares y nacientes de agua, lo que afecta nuestras posibilidades de sobrevivir al igual que las de todas las especies animales y vegetales.
-Que se detenga la lógica de “desarrollo” que genera desorden y aglomeración descontrolada en centros urbanos e impone patrones de consumo no sostenibles, que han llevado a la producción de cantidades inmanejables de residuos tóxicos y basuras que están afectando el bienestar de las comunidades que viven en zonas maginadas, así como destruyendo montañas y ríos. Como alternativa, deben generarse leyes y políticas solidarias, amigables con los ecosistemas, que garanticen el acceso a la tierra y la vivienda de formas sustentables y equitativas.
-Que se fortalezca y se garantice el mejor funcionamiento de todas las instituciones estatales, ya que sin excepción tienen el deber de garantizar el acceso de las mujeres a sus derechos, especialmente el INAMU. Además, que las instituciones encargadas de velar por la conservación de la naturaleza y de asegurar la armonía entre el desarrollo de proyectos humanos y el medio ambiente, cumplan realmente con su función y no arriesguen nuestro bienestar y el de la Naturaleza, por ceder ante la presión política y empresarial del momento, especialmente el MINAE y la SETENA.
-Que se reconozca la identidad y derechos de los pueblos indígenas, y especialmente la identidad y nacionalidad de las poblaciones que han habitado históricamente en la zona fronteriza entre Costa Rica y Panamá. En ese sentido, llamamos a la aprobación del proyecto de ley 20.554 “Ley de protección del derecho a la nacionalidad de la persona indígena y garantía de integración de la persona indígena transfronteriza”, y al reconocimiento de los derechos sobre el territorio y la autonomía de todos los pueblos originarios.
-Que se escuche y apoye a las mujeres campesinas que siguen garantizando la alimentación y el cuidado de la naturaleza, y que se garantice el derecho y la libertad para conservar, intercambiar y utilizar nuestras semillas en la forma en que queramos hacerlo. Rechazamos absolutamente el proyecto de Ley de Semillas (expediente legislativo 16.098) que limitaría nuestro derecho de utilizarlas libremente.
-Que se democratice el uso del espectro radioeléctrico para permitir la inclusión de las mujeres y comunidades en la transmisión de radio y televisión, por nuestro derecho a la comunicación, información y libre expresión.
-Que se respete el derecho de todas las mujeres a decidir sobre su cuerpo sin poner en riesgo su integridad, y en consecuencia exigimos que se ponga en práctica la norma técnica que permitiría implementar el aborto terapéutico tal como está establecido en la legislación nacional (artículo 121 del código penal), sin riesgo para la vida o la salud física y mental de las mujeres. Para esto exigimos además que se formule una metodología detallada para médicos que deban aplicar este procedimiento en pacientes que así lo deseen.
-Que las niñas, niños y jóvenes reciban una educación pública humanista dirigida a la justicia y la equidad, incluyendo una educación ambiental y una educación sexual y socioafectiva. En ese sentido rechazamos cualquier referencia a la “ideología de género” y aclaramos que no existe tal cosa, mientras que sigue siendo necesario comprender y revertir las desigualdades y discriminaciones que las teorías de género y los feminismos han venido señalando.
-Que la academia y las ONGs acompañen con consecuencia y solidaridad los procesos que las mujeres llevan en sus territorios, quiénes están poniendo su cuerpo en las luchas ecologistas y de reconocimiento de su autonomía.
-La conformación de un Estado Laico en Costa Rica, de forma que se respeten por igual todas las formas de espiritualidad y se ponga en práctica una separación entre las funciones públicas del Estado y las posiciones morales privadas o de determinadas instituciones religiosas.

En este acto acuerpamos además todas las luchas de las mujeres defensoras de los territorios, dentro y fuera de Costa Rica. Enviamos nuestra energía y amor especialmente a las comunidades afectadas por las inundaciones y la crisis climática, y a las hermanas que en Nicaragua y toda Mesoamérica están luchando por sus derechos.

Las mujeres hemos sido esenciales en el intento de construir territorios pacíficos y solidarios, y seguimos apostando por ese horizonte.

Somos hermanas, luchadoras y emprendedoras, y vamos a seguir encontrándonos. Tal vez en las regiones y territorios, tal vez en la capital, tal vez todas al mismo tiempo o en grupos más pequeños… De muchas formas distintas, seguiremos juntas: la fuerza mueve montañas, encontramos fuerza en todas las mujeres que nos reunimos y en las que nos acompañan con su energía. Nos comprometemos a multiplicar los conocimientos adquiridos, con todas las mujeres con las que nos crucemos, también a cuidarnos a nosotras mismas y a las otras para transitar este camino de resistencia con salud y alegría.

Con toda la fortaleza y la sabiduría de nuestras ancestras, como mujeres nos mantendremos en pie de lucha por la defensa de nuestro territorio cuerpo-tierra y del tejido de la vida.

¡Fuerza, justicia y amor para todas las mujeres, en todos los territorios!

Universidad Estatal a Distancia, Sabanilla, 20-22 de julio 2018