Desmantelar el poder Corporativo y poner fin a la impunidad

captura-de-pantalla-40Con la finalidad de analizar la actuación de las corporaciones en la región centroamericana y construir estrategias de lucha para su desmantelamiento, organizaciones de Amigos de la Tierra de  América Central se reunieron en San Salvador en la primera semana de septiembre.

El encuentro fue inaugurado con un foro público realizado en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas UCA en la que se tuvo como invitado especial al Cónsul de Ecuador Patricio Villegas, quien habló de la situación que los pueblos enfrentan ante las grandes corporaciones, “el ser humano tiene que estar sobre el capital y no viceversa” dijo Villegas al referirse a la iniciativa que nació en Ecuador.

El Cónsul de Ecuador en El Salvador explico que la empresa Chevron Texaco hace algunos años hizo un devastador desastre ambiental en una de las zonas de bosque en el país sur americano, debido a esto organizaciones llevaron a juicio a la empresa que por un determinado tiempo el gobierno de ese país resguardó los intereses de la compañía.

El Tratado de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos y Corporaciones se comenzó a trabajar de forma oficial desde el 2014 y es un documento que aún se está discutiendo y construyendo; en el mismo se hace énfasis de los compromisos para con el medio ambiente de parte de las transnacionales, las obligaciones de los Estados para asegurar el cumplimiento de los derechos humanos y evitar que las corporaciones y empresa comerciales continúen destruyendo ecosistemas y a su vez respeten el derecho fundamental de la vida.

La actuación de las transnacionales en los últimos años ha sido explotar de forma despiadada los recursos de la madre naturaleza sin tomar en cuenta las consecuencias climáticas y ambientales que  a futuro se aproximan. En el taller de dos días organizado por CESTA Amigos de la Tierra El Salvador se compartió y reflexionó sobre la realidad coyuntural de cada país y las experiencias de lucha contra las corporaciones en el área centroamericana. También la jornada fue propicia para lanzar y dar a conocer la Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo, la cual exhorta a los pueblos a seguir en la lucha por la integración, autodeterminación y soberanía contra el libre comercio y las transnacionales.

Organizaciones de derechos humanos y ambientalista de Costa Rica, Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador expresaron que ya es momento de ponerle un alto a las violaciones que cometen las grandes empresas, puesto que su único fin ha sido la mercantilización de la vida y apoderarse de los territorios, convirtiéndolos en zonas vulnerables.

Para Natalia Atz ambientalista de Ceiba en Guatemala, es repudiable que las transnacionales operen de forma global, se muevan de un país a otro, destruyendo y contaminando los recursos naturales, causando graves impactos en la salud del ser humano. Ante las injusticias que sufre el planeta tierra, “la resistencia de los pueblos organizados crece diariamente en todo el mundo, hay cada vez más comunidades, movimientos, y pueblos luchando contra las transnacionales”, dijo la dirigente de Guatemala. Por su parte Mariana Porras de COECOCEIBA hablo de los impactos sociales y ambientales del monocultivo de la piña en Costa Rica y el Dr. Juan Almendarez de Madre Tierra explico la realidad de los derechos humanos y los movimientos sociales en defensa de los territorios que tienen en Honduras.

Para el caso de El Salvador existen varias problemáticas que están atentando contra los recursos de la madre tierra, la exploración minera, la contaminación del recurso hídrico, la tala de árboles, la utilización de agroquímicos en monocultivos, y los proyectos turísticos en marcha particularmente en la zona costera dijo José Santos Guevara del Movimiento de Victimas y Afectados por el Cambio Climático y Corporaciones MOVIAC.

Guevara lamento que las autoridades locales hacen caso omiso de los fuertes impactos ambientales que se están dando en la actualidad, por tanto dijo que es la población y las comunidades que a través de sus voces y manifestaciones deben frenar las violaciones que ejercen las transnacionales.

De esta manera las organizaciones sociales, ambientales y de derechos humanos de la región central de América buscan la construcción de un tratado real que prohíba que las grandes corporaciones continúen destruyendo los recursos naturales y violentando los derechos de ser humano.