¿Y LA SOBERANÍA ALIMENTARIA?

En el documento “Soberanía alimentaria en Costa Rica: situación actual y propuestas para su rescate” elaborado por COECOCEIBA en enero del 2007, dábamos algunas cifras en relación a la situación de quienes producen frijoles en pequeña escala: la producción era cada vez menor, la importación mayor y la apuesta gubernamental era la de traer frijoles baratos de cualquier parte del mundo. Además dimos datos sobre la pérdida de soberanía alimentaria en nuestro país.

Desde ese momento hasta hoy, han transcurrido más de cuatro años y la situación es peor. Los pequeños productores de frijoles, pudieron vender parte de su cosecha de este 2011, gracias a iniciativas puntuales de algunos medios de comunicación. Otra parte de su cosecha, se comercializa a través de iniciativas permanentes de comercio solidario de varios movimientos sociales como La Troja de COECOCEIBA, El Rinconcito Sonreíble o la experiencia de Cokomal. El Ministerio de Agricultura sigue al pie de la letra la política no escrita de acabar con la producción campesina nacional debido a que esta, es nociva para los agronegocios basados en monocultivos sedientos de agroquímicos, violaciones a los derechos labores y repletos de impactos ambientales y sociales.

 Hoy, un quintal de frijoles traído desde China cuesta en Costa Rica -luego de pagar un arancel del treinta por ciento- tan solo veintitres mil colones mientras que un quintal producido en pequeña escala por campesinos y campesinas, cuesta un poco más de treinta mil colones. Esta situación se da, gracias a la agudización de las políticas de comercio exterior que favorecen el consumo de productos baratos traídos desde cualquier parte del mundo. Además son producidos bajo cualquier sistema. Los impactos sociales por la desaparición de familias productoras de frijoles o los impactos en la salud de las personas por el consumo de alimentos que no son tan nutritivos y sanos como los frijoles campesinos, no están en discusión. Para el libre comercio, estos impactos no existen pues lo que importa es hacer negocios aún y cuando en el camino, tengan que desaparecer poblados enteros de productores y productoras de frijoles. Si no son eficientes, no tienen que existir.Esta situación no solamente se da en el caso de los frijoles.

En las últimas semanas, los medios de comunicación han informado sobre lo siguiente:

  • los porcicultores han manifestado que serán el primer muerto a causa del libre comercio pues están al borde de la quiebra ya que entra al país, dos mil toneladas -solo mil vienen de Estados Unidos- de carne libre de aranceles. Según sus declaraciones, no soportan más;
  • la carne de pollo entra al país libre de aranceles. Solo de Estados Unidos, proviene el 98% del total. ¿Veremos pronto la misma situación de los porcicultores?;

  • los productores y productoras de arroz negocian con el gobierno producir el 60% del abastecimiento nacional porque el 40% restante vendría de fuera del país, sobretodo de Estados Unidos gracias al tratado de libre comercio con ese país. Hoy en día, la producción nacional abastece el 80% … gracias al libre comercio, se sacrifica la producción nacional,

  • situación similar viven los pequeños productores y productoras de papa y cebolla entre otros productos.

 Gracias a estas políticas de comprar alimentos baratos, los industriales que los procesan, no compran la producción nacional. Así ha sido denunciado en el área de los frijoles y el arroz. Si los frijoles chinos son más baratos que los nacionales, ¿por qué comprar lo nacional que es caro?, ¿por qué el industrial dejara de ganar más?

 Así que con políticas claras para favorecer el agronegocio y la importación de alimentos, Costa Rica, profundiza su camino hacia la pérdida total de soberanía alimentaria. Es decir, perdemos no solo la producción de alimentos provenientes de sistemas basados en la diversidad y producidos en pequeña escala sino también el control como país sobre nuestra alimentación y la construcción de políticas nacionales.

 Vemos como en la Asamblea Legislativa se aprueba más y más tratados de libre comercio sin discusión alguna. Liberación Nacional y el Movimiento Libertario fieles a su agenda e ideología neoliberal, ven con alegría como el país profundiza su camino al abismo. Ambos partidos no están solos, últimamente el PAC les acompaña alegremente y para eso han inventado argumentos: que es necesario aprobar el TLC con China -y seguramente los demás- porque así se equilibraría los impactos negativos del TLC con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana con los positivos que traería para la producción nacional, el TLC con China. El PAC a pesar de lo expuesto líneas arriba y de los últimos reportajes en los medios de comunicación masivos que denuncian como la producción nacional va desapareciendo, siguen fieles en la aprobación del libre comercio. El pasado treinta de agosto, la bancada del PAC (salvo los diputados Mendoza, Monge y la diputada Muñoz) daba su apoyo a un tratado bilateral para la protección de inversiones entre Costa Rica y China. ¿Dónde estarán los impactos positivos del libre comercio que el PAC ve? En ningún lado, salvo si lo vemos desde la perspectiva neoliberal donde el libre comercio siempre es bueno. En la Asamblea, solamente el diputado José María Villalta del Frente Amplio da batallas y discusiones mostrando claramente como el libre comercio no es una buena ruta para el país. Últimamente, hasta un diputado del PUSC se ha sumado a esta lucha donde el PAC brilla por su ausencia.

 A pesar de que la situación es grave, en el país va creciendo cada vez más, redes ciudadanas para promover la economía solidaria y así se comercializa lo producido por mujeres y hombres que se organizan para mantener alimentos sanos producidos en sistemas de pequeña escala basados en la diversidad y en manos de familias y organizaciones. Otras organizaciones, nos vamos sumando dentro de esta propuesta de transformación al tiempo que seguimos combatiendo el libre comercio.